martes, 2 de septiembre de 2014


ELIZABETH GARCÍA GÓMEZ

MIRADAS AL ARTE DESDE LA EDUCACIÓN

Elliot W. Eisner

Fue en el último cuarto del siglo XIX cuando la educación se convirtió en un campo de estudio en sí mismo con la guía inicial de la psicología. Fueron los primeros psicólogos quienes  se interesaron en hacer de esta disciplina una empresa científica que emulara el trabajo hecho en las llamadas “ciencias duras”. Entre sus líderes estaban personas como Galton, en Ingleterra, y Helmholtz y Fechner, en Alemania, y William James, Charles Spearman y G. Stanley Hall. Para Frederick Taylor, los estudiantes eran la materia prima que debía ser procesada de acuerdo con las especificaciones prescritas por los supervisores.
La influencia de la psicología en la educación tuvo otras consecuencias, pues, en el proceso, la ciencia y el arte se apartaron. A la ciencia se le considero confiable, al proceso artístico no. La ciencia era cognoscitiva y el arte emocional; la ciencia se podía enseñar, el arte requería talento; la ciencia era comprobable, mientras que las artes eran cuestión de preferencias; la ciencia era útil, mientras que el arte sólo ornamental. Se recurría al arte cuando no había ciencia que funcionara como guía.
Vivimos en tiempos que privilegian la medición de resultados, la habilidad de predecirlos y la necesidad de tener absoluta claridad de lo que queremos lograr. Nos gusta tener datos duros y métodos rígidos, a eso le llamamos rigor. Generar otras visiones de educación, y otros valores para guiar su realización; asumir concepciones más generosas de cómo construir la escolaridad, es decir, ideas que inspiren nuevas visiones, valores y, especialmente, nuevas prácticas.
El historiador del arte inglés, poeta y pacifista Sir Herbert Read, argumentaba que la educación debía concebirse como la preparación de artistas, donde el termino artista no necesariamente se refiere a pintores y bailarines, poetas y actores, sino a individuos que han desarrollado las ideas, sensibilidades, capacidades e imaginación necesarias para crear un trabajo bien proporcionado, hábilmente ejecutado e imaginativo, sin importar el ámbito en el que un individuo trabaje. Las bellas artes no tiene el monopolio de lo artístico.
Lo que el arte enseña es que importan los detalles. Las artes enseñan a los alumnos a actuar y a juzgar en la ausencia de reglas, a basarse en los sentimientos, a poner atención en los matices, actuar y prever las consecuencias de una decisión y a revisarlas para después tomar otras decisiones.
¿Cómo hacer un juicio correcto? Esto depende el conocimiento somático, de la sensación que la buena Gestalt plasma en la experiencia. La composición se siente bien. El trabajo en las artes cultiva los modos de pensamiento y sensibilidad; uno no puede tener éxito en las artes sin estas habilidades cognoscitivas.
Necesitamos ayudar a los estudiantes a aprender a hacer preguntas, no sólo acerca de lo que una persona dice, sino además sobre como construyó el argumento, la pieza musical o la imagen visual. Se pueden diseñar actividades que afinen su percepción en cada uno de los campos de la enseñanza.
Una segunda lección que la educación puede aprender de las artes es la formulación de metas. En los modelos occidentales de toma de decisiones, la formulación de metas, objetivos y estándares, es fundamental. Una vez que se han conceptualizado los fines, han de formularse los medios, luego habrán de implementarse y finalmente evaluarse sus resultados.
Pero ¿será cierto? En el arte es seguro que no, pues el fin sigue a los medios. Uno no puede actuar y el acto puede traer resultados imprevistos, novedosos. Hay mayor interés en predecir y controlar que en descubrir y explorar.
Una tercera lección que las artes le pueden dar a la educación es que la forma y el contenido son casi inseparables. El mensaje está en relación forma-contenido. Para los que enseñan están convencidos de que el cómo y el qué se enseña van de la mano.
La cuarta lección que las artes pueden dar a la educación: no todo el conocimiento puede articularse por medio de proporciones, pues las fronteras de nuestro conocimiento no están definidas por los límites del lenguaje. Michel Polanyi, quien al hablar del conocimiento tácito dice: “sabemos más de lo que podemos decir”.
Una quinta elección que la practica educativa puede aprender de las artes, tiene que ver con la relación entre el pensamiento y el material que nosotros y los estudiantes usamos en el trabajo. En las artes es claro que, para crear un trabajo, debemos pensar dentro de los parámetros y alcances del medio que elijamos usar. La labor del artista es explotar las posibilidades del medio para realizar las metas que valora. Cada material impone sus demandas propias y distintas, y para usarlas correctamente tenemos que aprender a pensar en sus propios términos.
La propia historia del arte, es una historia salpicada de los efectos de las nuevas tecnologías esto ha sido más visible en el siglo XX: los artistas han aprendido a pensar usando materiales como las luces de neón o el platico, colores fluorescentes, etc. Cada nuevo material ofrece nuevos alcances y limitaciones y, en el proceso desarrollamos formas distintas de pensamiento.
Las decisiones que tomamos acerca de estos asuntos tienen que ver con el tipo de mentalidad que desarrollamos en la escuela. Es una manifestación de la cultura. Las artes son una forma especial de experiencia. La sensación de vitalidad y el surgimiento de la emoción que sentimos al ser conmovidos por el arte, También pueden obtenerse mediante las ideas que exploramos con los estudiantes, en los retos que encontramos haciendo investigación y en el apetito que estimulamos por aprender.
Dewey; “la imaginación es el principal instrumento del bien” y fue más allá al decir que “el arte ha sido el medio para mantener vivo el sentido de los propósitos que excedan la evidencia y de los significados que trasciendan los hábitos arraigados”.
EDUCACIÓN ARTÍSTICA Y CURRÍCULO
Helena Alderoqui

Una de las finalidades del arte en la escuela es la de poder ampliar el campo de experiencias estético-expresivas de los alumnos.
Estético: que puede provocar placer o displacer, que excita la sensibilidad y que tiene una cualidad que la distingue de otras producciones.
Expresivo: cualquier manifestación que muestre los sentimientos, las emociones, las sensaciones, las ideas del ser humano.
El sentido de la enseñanza
Para definir el sentido de la enseñanza nos centramos en cuatro aspectos básicos:
1.    Las artes se enseñan y aprenden
2.    Éste es un aprendizaje social
3.    La propuesta para la escuela básica es para todos en general y no tiene como objetivo la formación de artistas.
4.    Este aprendizaje habilita la construcción del concepto cultura.
La enseñanza de las artes, como cualquier otra disciplina del currículum, promueve que los alumnos vayan más allá de lo conocido, de su horizonte próximo. Los lenguajes artísticos ofrecen diversos modos de expresar y comunicar las emociones, las ideas, las sensaciones; posibilitan tomar conciencia de la gran diversidad de respuestas posibles aunque una misma consigna de trabajo.
El desarrollo de las habilidades que el arte promueve,  propuestas que desafíen a los niños a aprender lo necesario para ser cada vez más competentes en la producción o en la apreciación de las obras. El segundo apesto es el sentido, es  que este aprendizaje es social; intercambiar opiniones, confrontar ideas, establecer criterios comunes, valorar los aportes de los compañeros, arribar a cuerdos, todo ello permite la construcción de saberes compartidos y del aprendizaje con otros como objeto de conocimiento.
El tercer aspecto: la educación básica no busca formar artistas ni trabajar con los “talentosos” o los “dotados”. Lo que propone es “defender la posibilidad de que todos y cada uno tengan una experiencia cultural amplia que es permita conocerse a sí mismos y a los otros y al mundo en el que viven, tener una relación tanto perceptiva con la cultura, contribuir sentidos para su experiencia personal inscribiéndola en los significados culturales compartidos”.
La mayoría serán “receptores, apreciadores, disfrutadores” del arte y que éste sea un aprendizaje al que haya colaborado la escuela como una de las instituciones mediadoras entre las producciones del arte y los niños. Relacionar a los niños con la cultura que los rodea y con la de otros lugares no tan familiares, encontrar similitudes y diferencias, registrar los cambios y las permanencias favorecerá la construcción del concepto de cultura.
Organización de los contenidos
¿Qué propuesta se elaboró para la organización de contenidos en el documento curricular? Se acordó la organización en tres ejes diferenciados: producción, apreciación y contextualización.
El eje de producción se refiere al hacer. “producir significa desarrollar el quehacer plástico, teatral y musical mediante realizaciones concretas en cada uno de los lenguajes artísticos”. “Mediante este hacer, los alumnos adquieren, desarrollan y profundizan progresivamente distintas habilidades que ampliarán sus capacidades expresivas y comunicativas. Está incluido todo el proceso de trabajo termine o no en un producto final.”
La apreciación; aprenderán a mirar y reflexionar cada vez más para poder interpretar diferentes tipos de obras, significándolas y valorándolas desde criterios personales. Por último, el eje de contextualización implica identificar las relaciones de los diferentes modos de representación dentro del campo cultural del presente y del pasado, y en el contexto en el que cada artista produjo sus obras.
Relación del currículum de artes y las prácticas educativas
¿Cómo sería una escuela que asumiera la enseñanza de las artes o el desafío de tomar al arte como objeto de conocimiento?
ü  Una escuela más flexible ante proyectos relacionados con el arte
ü  Una escuela que salga al encuentro de las producciones culturales y que invite a los artistas y a las arte a la escuela.
ü  Una escuela que cuide de no desvitalizar las practicas escolares y de mantener la emoción
ü  Una escuela con memoria, registrar las experiencias de cada grupo para ampliar, profundizar y no repetir experiencias
ü  Una escuela como promotora de la escuela. Que, por un lado orienta el uso del tiempo libre y, por otro lado, lo utiliza como espacio para muestras de artistas de la comunidad.
OPINIÓN
¿Cuál es la importancia de le educación artística en el desarrollo infantil?
Las artes constituyen mucho más que solo actividades que divierten a los niños. El mundo y las mentes de los niños se amplían mediante la participación de las artes, que les ofrece destrezas para un futuro brillante. De este modo los niños se expresan de forma creativa, sirven para una fijación de metas para un éxito en el aula y fuera de ella y para generar un aprecio y comprensión del mundo que nos rodea. Pero sobre todo la educación artística habla de la imaginación un proceso en el cual el niño expresa sentimientos, ideas y las representa mediante sus creaciones.
Al principio se hablaba que si se trabajaba con el arte se decía que era para formar a artistas, bailarines, pintores, etc., pero lo que realmente se buscaba era sí formar “artistas” que desarrollaran ideas, emociones, sensibilidades y sobre todo lo más importante la capacidad e imaginación para crear algo. Pero con el paso del tiempo las cosas fueron cambiando, ya que la implantación de la educación artística así lo incluía. Radicando así la importancia de la educación artística en el desarrollo infantil, nos mencionaba tres ejes: producción, apreciación y contextualización.
Englobando los tres aspectos y como conclusión el primer eje nos dice que los niños desarrollaran habilidades las cuales deberán ampliar su capacidad expresiva y comunicativa mediante la realización de una escultura, obras y más. El segundo eje como bien lo decía no es para formar artistas sino para que los niños aprendan a mirar, apreciar y disfrutar del arte. Y por último la contextualización que implica identificar y el contacto con  son su mundo.

4 comentarios:

  1. con la educación artística se forman "artistas" que sepan expresar sentimientos. habilidades y emociones, que tengan creatividad y se desenvuelvan de acuerdo a su contexto y sepan apreciar su cultura. Jessika

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  2. La educación artistica contribuye al desenvolvimiento del niño, favorecen el pensamiento y la sensibilidad los cuales son muy importantes dentro del desarrollo cognitivo de él.

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  3. lo que la educación artística pretende es enseñar a basarse en sus sentimientos a que se actué y que se den cuenta de las consecuencias que la acción provoco.

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  4. A través del arte hay que dejar que los niños se expresen, que utilicen su creatividad, no se trata de formar a niños artistas imponinedoles el cómo lo van hacer, por ejemplo al decirle que pinten, no hay que decirles que pinturas tienen que utilizar, sino hay que dejar que ellos mismos experimenten y crean.

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